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El divorcio de empresarios cuando ambos son accionistas de la misma sociedad

Cuando un matrimonio también comparte una empresa, el divorcio no solo implica la separación personal y familiar. También puede afectar la administración, el control y la continuidad de la sociedad en la que ambos cónyuges son accionistas.

Este tipo de divorcio requiere un análisis más cuidadoso que un divorcio ordinario, porque no se trata únicamente de decidir sobre bienes personales, cuentas bancarias o inmuebles. En muchos casos, la empresa representa el principal patrimonio familiar, la fuente de ingresos de ambos cónyuges y el resultado de años de trabajo, inversión y esfuerzo conjunto.

El problema se vuelve más complejo cuando los esposos son accionistas de la misma sociedad, especialmente si ambos participan activamente en la administración o si uno de ellos dirige la empresa mientras el otro conserva participación accionaria. En estos casos pueden surgir conflictos sobre el valor de las acciones, la distribución de dividendos, la permanencia de uno de los cónyuges como socio, el acceso a información contable, la toma de decisiones y el uso de los activos sociales.

Es importante distinguir entre la sociedad y el patrimonio personal de los cónyuges. La sociedad mercantil tiene personalidad jurídica propia, por lo que sus bienes no pertenecen directamente a los esposos, sino a la entidad. Lo que puede formar parte del patrimonio sujeto a liquidación son las acciones, participaciones, derechos económicos o beneficios derivados de esa sociedad, dependiendo del régimen económico matrimonial, la forma en que fueron adquiridas las acciones y los acuerdos existentes entre las partes.

Por ello, antes de negociar un convenio de divorcio, es indispensable revisar la escritura constitutiva de la sociedad, los títulos accionarios, el libro de accionistas, las actas de asamblea, los estados financieros, los pactos entre socios y cualquier documento que permita establecer con claridad quién es propietario de las acciones, cuál es su valor real y qué derechos corresponden a cada cónyuge.

Uno de los mayores riesgos en estos casos es permitir que el conflicto personal paralice la empresa. Cuando el divorcio se traslada a la administración diaria del negocio, pueden afectarse los clientes, empleados, proveedores, créditos bancarios y operaciones comerciales. Por eso, la estrategia legal debe buscar una solución ordenada que proteja tanto los derechos patrimoniales de los cónyuges como la continuidad de la sociedad.

Las soluciones pueden variar según el caso. En algunos divorcios, uno de los cónyuges compra la participación accionaria del otro. En otros, ambos conservan sus acciones, pero se establecen reglas claras de administración, distribución de utilidades y acceso a información. También puede acordarse la venta de la empresa, la separación de líneas de negocio o la implementación de mecanismos para evitar bloqueos societarios futuros.

El divorcio de empresarios accionistas no debe abordarse únicamente desde el derecho de familia. Requiere una visión integral que combine derecho civil, derecho mercantil, gobierno corporativo, valoración empresarial, negociación y, si fuera necesario, litigio. Una mala negociación puede provocar la pérdida de control de la empresa, una valoración injusta de las acciones o conflictos societarios posteriores al divorcio.

En Salazar-Muñoz Despacho de Abogados asesoramos a empresarios y accionistas que enfrentan procesos de divorcio en los que existe una sociedad mercantil de por medio. Nuestro objetivo es proteger el patrimonio, ordenar la separación y evitar que el conflicto familiar destruya el valor de la empresa.

Si está atravesando un divorcio y comparte una empresa con su cónyuge, solicite asesoría antes de firmar cualquier convenio. Escríbanos a marta@salazarmunoz.com  para agendar una consulta.

 
 
 

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